Gang bang

Un par de veces me los crucé cuando entraba a mi departamento, y los pendejos calentones me miraban mal, cuando pasaba se callaban todos y miraban, esos silencios incomodos, se murmuraban entre ellos, pero sabía que hablaban de mí.

Por dentro se me cruzó la idea de que mi vecino y sus amigos podrían ayudarme a cumplir cierta fantasía.

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Al día siguiente, eso de las 3 de la tarde fui a visitar a mi vecino. Fui vestida con un short muy apretado color blanco, sin tanga que se marcaba el culo y mi concha depilada, con solo verme podías saber cómo la tenía, sin corpiño y sin calzado. Golpee su puerta, sabía que estaba solo, porque sus padres son separados y su madre que vivía con él llegaba después de las 18 hs del trabajo.

Me abrió mi vecino, cuando me vio se puso colorado y la voz le salía bajito, no esperaba ver a la puta de su vecina vestida tan perra. Le pedí permiso para entrar, me dejó pasar y me senté en el sillón del living. Cerró la puerta y se quedó al lado de esta. Le pedí que se siente al lado mío, y le dije que le iba a hacer una proposición, pero que primero le iba a dar una muestra y que después decida.

Disfrutando mi gang bang

Me arrodillé frente de él y le bajé su pantalón y su bóxer, ya tenía su pija bastante erecta, era de buen tamaño entre 17 y 18 cm y bien proporcionada. Le agarré los huevos y se los empecé a amasar mientras lo miraba con mi cara de perra.

Su enorme pija ya estaba al máximo y me metí su cabeza en mi boca, le succionaba y le daba pequeños masajes con mi lengua, de a poco iba tragándome toda su pija, hasta llegar a tener mis labios contra sus huevos, empecé a masturbarlo con mi boca, mis labios recorrían todo su tronco de arriba a abajo, cuando no lo esperaba, escuché que empieza a gritar de placer y a contraerse su cuerpo, hasta que me eyacula en la boca.

Tiró su cuerpo contra el respaldo del sillón y su cabeza hacia atrás, me limpié con mis dedos los restos de semen que salieron por mi boca y me volví a meter su pija en la boca esta vez limpiando la leche de su pija y huevos, se la seguí chupando hasta que se le puso bien dura de nuevo, me levanté, me saqué el short, y me puse encima de el con mis rodillas a sus costados para montarlo. Quedé con mis tetas en su cara, se las puse en su boca para que chupe mis pezones erectos y con mi mano derecha agarré su pija y la acomodé en la entrada de mi concha. Me froté mis labios vaginales con la cabeza un par de veces y la metí. La escena parecía de un comics porno.

Empecé a montarlo muy fuerte, me encantaba el golpeteo que hacía mi cuerpo contra el suyo, todo el trabajo lo hacía yo, pero por lo menos me estaba comiendo una rica pija, gemía el pendejo como loco y yo también, mis tetas saltaban y me las trataba de chupar como podía.

En un momento explotó y me eyaculó en mi concha, quedó respirando muy fuertemente y yo seguí montándolo hasta que tuve mi orgasmo.

Deseaba que me rompa el culo, pero se notaba que llegó a su límite por lo menos de momento y yo tenía que irme a una reunión. Sin salirnos de la posición que estábamos, le conté que estaba buscando un grupo de hombres para hacer un gang bang y si él y sus amigos estaban interesados lo podíamos llevar a cabo.

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Él me dijo que si de una, y que sus amigos seguro que también, porque estaban re calientes conmigo y se contaban las pajas que se hacían en mi honor. Quedamos que me confirmaba. Me vestí y volví a mi casa.

Al día siguiente había estado muy ocupada y me olvidé completamente, llegué a mi casa después de medianoche y debajo de mi puerta, había una nota, me decía que ya quedaban, que esperaba verme pronto y al finalizar escribió su nombre, Ezequiel. Por dentro pensé que puta que soy, me lo re garché y ni le pregunté el nombre.

Ese día trabajé solo hasta al mediodía y preparé mi habitación para la gran cogida. Como pude llevé mi cama contra un rincón para dejar el máximo de lugar posible, sobre el piso puse varias sabanas para no ensuciar el suelo con los litros de semen que iban a correr esa tarde.

Mi primer gang bang

El jueves 10 de noviembre, pasó mi primer gran gang bang. Los esperaba a las 4 de la tarde, pero se ve que cambiaron el fútbol por mí y llegaron pasadas las 3, el pequeño equipo de fútbol estaba ahí, en total eran 7, incluido mi vecino.

Los recibí con una ropa interior diminuta, un corpiño y tanga extremadamente pequeño, me marcaban las tetas mal que parecía iban a explotar hacia afuera, y la tanga tan ajustada que la tenía toda dentro de mi culo y se me incrustó entre mis labios vaginales.

Los invité a pasar y les pedí que lleven un espejo grande que tenía en el living a mi cuarto porque quería verlos cuando me garchaban. Les conté como sería. Yo me iba a poner en cuatro sobre el piso y me iban a coger en orden por el culo o la concha, era decisión de cada uno por donde me la metían, mientras me garchaban el que seguiría después yo le iba a dar sexo oral para tenerlo listo y me garche por detrás, así en orden y el que necesitaba descanso, dejaba pasar al que lo seguía, les dije que se pongan de acuerdo en el orden, discutieron unos minutos y Ezequiel fue el primero. Me saqué mi ropa interior y ellos se desnudaron también.

Me arrodille frente a Ezequiel y empecé a comérsela, cuando estuvo listo me puse en cuatro frente al espejo y le dije al que seguía a Ezequiel que me acerque su pija a mi boca, mientras mi vecino me garchaba por la concha, yo me estaba peteando al siguiente que me iba a garchar.

La primera ronda todos me garcharon por la concha, menos uno, su nombre era Martín, que fue el que más me calentó no solo por tomar la iniciativa en hacerme el orto si no que se lo veía muy seguro de lo que quería y aunque no era muy fachero tenía una presencia excelente y cogía excelente, no solo me lleno el orto varias veces si no que sabía cómo cogerme y agarrarme, sus manos fuertes cuando me sujetaban por la cadera me hacían mojarme.

Luego de la primera ronda ya era un desastre, toda mi vagina rebosaba de semen que salía hacia fuera y chorreaba mis piernas hasta llegar a las sabanas del piso.

Mi culo ya había sido llenado de mucho semen. Después de que Martín me había hecho el orto, los otros se animaron y la segunda ronda fue toda anal, los siete me cogieron de lleno por el culo, sentir tanto semen dentro de mí me produjo múltiples orgasmos.

Ya para la tercera ronda algunos dejaron pasar su turno, para tomar aire, pero en ningún momento estuve sin ser cogida, siempre tenía una pija dentro mí, aunque se notaba que apenas aguantaban hacían lo imposible para aguantar un poco más, ya les costaba más eyacular, pero igual seguían dándome. Martín nunca paró en esas horas me garchó unas 6 o 7 veces, aunque perdí la cuenta.

Pero me cogía también, me excitaba ver su cuerpo fibroso y traspirado, me cogió casi siempre por el culo, solo una vez me penetró por la vagina, aunque disfruté todas las embestidas de él.

Me encantaba verlos por el espejo, desnudos, traspirados, esperando el siguiente turno, hablando entre ellos, el olor a sexo que había en el ambiente era extremo, un olor a traspiración con semen, realmente era un olor tan masculino que me hacía sentir muy puta.

Mi cuerpo me estaba matando de estar en esa posición, en cuatro, bien perra, me dolía todo, el culo lo tenía destruido, bien dilatado y me ardía demasiado, me dolía la espalda, las rodillas, la mandíbula, ya se me trababa de tanto chupar, pero ser tan puta y producir tanta calentura me hacía seguir aguantando. El piso que estaba debajo de mis rodillas era un charco de semen.

Conté hasta 34 acabadas dentro mío, pero después perdí la cuenta, creo que habremos llegado a las 40 o por ahí pero no estoy segura.

Llegó el momento en que me acabó Martín por el culo por última vez y ya no había nadie haciendo fila. Oficialmente el gang bang había acabado, eran las 20:25 pm

Se bañaron de a uno, los que esperaban me ayudaron a limpiar mi habitación y acomodar el cuarto.

Antes de que lleven de vuelta el espejo al living de vuelta me miré el ano y estaba rojo y bien dilatado, me pasé dos dedos por adentro y los saqué llenos de semen que me chupé, uno de los chicos se le escapó y me dijo que era una puta sin pensarlo. Le sonreí para que sepa que no me molestó, aunque yo coincidía con él. A las 21:20, se fueron, aunque antes de marcharse le iba dando su suvenir, un beso de lengua y una tanga mía a cada uno.

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